El profesional de la información


Abril 1996

Transmisión de alta velocidad

El proyecto Flag (Fiberoptic Link Around the Globe), con un presupuesto de unos 1.500 M US$, está tendiendo un cable de fibra óptica que va a unir Europa con Japón cruzando el Mediterráneo, el Índico y el mar de China. Cubrirá unas tres cuartas partes de la población mundial.

El cable empezó a ser tendido por un navío en Palermo a mediados de enero pasado y llegará a su punto final en Japón en 1997, después de haber recorrido 28.000 Km.

El cable tiene una capacidad de unos 120.000 circuitos de 64 Kbit/s, aunque consta de sólo cuatro hilos de fibra óptica del grosor de un cabello. Unas 50 compañías telefónicas de 45 países ya han reservado capacidad en el cable (Financial Times, 19/1/96, p. 4).

Cuellos de botella de cobre

A pesar de estas grandes infraestructuras, las autopistas (en lo que ello conlleva de velocidad) no llegan aún a nuestras casas a causa de que el último kilómetro de la red telefónica (es decir, el segmento entre la central telefónica y nuestro aparato telefónico) consiste en cable de cobre (paralelo o trenzado), que con las tecnologías de transmisión habituales presenta importantes limitaciones en la capacidad (o, lo que es lo mismo, en la velocidad). Los expertos indican que el límite máximo de transmisión en este cable de cobre con las tecnologías convencionales es de 34.000 bps.

Sin embargo, existen nuevas tecnologías que pueden aminorar las limitaciones técnicas y modificar sustancialmente el panorama de las inversiones en las autopistas de la información. Se trata de las tecnologías de transmisión avanzadas en cable de cobre.

Entre ellas cabe citar:

  • Hdsl (high‑bit‑rate digital subscriber rate),
  • Adsl (asymmetrical digital subscriber line), y
  • Vhdsl (very high‑speed digital subscriber line).

La primera permite transmisiones de 1,5 a 2 Megabits por segundo (Mbps), a través del cable de cobre, tanto desde casa a la red como al revés; ya está en estadio comercial.

La segunda permite transmitir de 6 a 8 Mbps de la red a casa, y unos 384 Kbps de casa a la red; está todavía en etapa precomercial.

Y la última, todavía en fase experimental, podría transmitir de 26 a 52 Mbps de la red a casa, y unos 6 Mbps de casa a la red (Global Telephony, 7/94, p. 19; Global Telephony, 1/95, p. 26, Communications International, 18/9/95, p. 17).

Se trataría siempre de distancias cortas (de unos centenares de metros a unos pocos kilómetros), pero lo suficientemente largas, sin embargo, para unir la cabecera de la red en la calle, a la que llega la fibra óptica, y nuestras casas. Distintas empresas de telecomunicaciones están probando esta tecnología, aunque los expertos creen que se trata sólo de una tecnología de compromiso, temporal, hasta que el cable coaxial o la fibra óptica lleguen a cada domicilio.

Si funcionan, ello representará un cambio fundamental, ya que entonces podría no ser preciso recablear los millones de "últimos kilómetros" entre nuestras casas y las centrales telefónicas. En ese momento, las "autopistas" sí sustituirán a las "carreteras" de la información.

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