El profesional de la información


Marzo 1995

Alicia Girón, directora de la Hemeroteca Nacional

Alicia GirónDirectora de la Hemeroteca Nacional, Alicia Girón ha desempeñado previamente otros importantes cargos: directora de la Red de Bibliotecas Públicas de Madrid, subdirectora de Bibliotecas del Mº de Cultura, directora de la Biblioteca Nacional de Préstamo, directora del Depto. de Proceso Bibliográfico de la Biblioteca Nacional y directora de la Biblioteca Nacional.

También ha sido vicepresidenta de Anabad (Asociación Española de Archiveros, Bibliotecarios, Museólogos y Documentalistas). Actualmente es miembro del Grupo de Trabajo de Información y Documentación de la Comisión Nacional de España de la Unesco y presidenta de la Asociación de Amigos de la Biblioteca de Alejandría.

Recordamos que en la conferencia de IFLA en Barcelona (en agosto del 93) presentaste una ponencia sobre "El derecho de autor y las bibliotecas en España" y expusiste el estado actual de esta materia con una claridad que los que no éramos expertos en la misma te agradecimos mucho.

-Bueno, como sabes yo tampoco soy experta en el tema. Realmente fue un encargo, aunque tengo que confesar que el derecho de autor, en relación con el derecho de los ciudadanos a la información me interesa profundamente. Considero que los bibliotecarios y documentalistas somos, en última instancia, intermediarios entre los ciudadanos y la gran masa de conocimientos acumulados en los libros, publicaciones periódicas y demás materiales. Nuestra obligación es facilitar el acceso a la información por todos los medios, indudablemente respetando las leyes y, por supuesto, no lesionando los derechos de los autores. Por eso tenemos obligación de conocer y tener muy claro nuestro papel de "facilitadores" o suministradores de información y cómo desarrollarlo sin lesionar los derechos de autores, editores, etc., pero, sobre todo, no defraudando el derecho fundamental de los ciudadanos a la información.

En tu ponencia hablas de derecho de autor y copyright o derecho de copia, ¿cuál es la diferencia entre ambos conceptos?

-Derecho de autor, en esencia, supone la protección no sólo de los derechos económicos sino también de los derechos morales de los autores.

En cambio, copyright o derecho de copia es sólo uno de los aspectos del derecho de autor, y supone exclusivamente ejercer el control de las reproducciones o copias de las obras ya publicadas.

Desde la invención de la imprenta siempre ha habido ediciones ilegales, o sea, no autorizadas, que se perseguían en los tribunales. Pero con el desarrollo de las nuevas tecnologías lo que en realidad ha surgido es una nueva utilización de las publicaciones, entendiendo por tales las realizadas en todos los soportes (libros, revistas, cassettes, vídeos, programas de ordenador, etc.). Como quiera que impedir la copia privada es imposible, las leyes lo que intentan es proteger los intereses económicos de autores y productores.

La solución arbitrada, que se implanta por primera vez en Alemania en la década de los 60, consiste en que los fabricantes e importadores de los equipos reproductores paguen un canon a sociedades creadas ex profeso para gestionar dichos fondos en beneficio de autores, productores, intérpretes, etc. Es el llamado sistema de remuneración compensatoria por copia privada, que España adopta por primera vez en la Ley de Propiedad Intelectual de 1987.

Así, cuando compramos un equipo de vídeo, o de música, o una fotocopiadora, un porcentaje del coste va a parar a los productores, autores e intérpretes a través de las denominadas sociedades de gestión.

¿Cómo soluciona la ley española el problema de la reproducción de fondos en las bibliotecas?

La citada Ley de Propiedad Intelectual de 1987 es una ley amplia, que abarca los derechos de autor en su conjunto y no sólo el derecho de copia, tocando temas fundamentales como el derecho moral de los autores, las relaciones entre autor y editor...

Al mismo tiempo soluciona el acceso de los ciudadanos a la información en los centros públicos (bibliotecas, museos, centros de documentación, hemerotecas...) declarando que sus fondos se podrán reproducir con fines de investigación, para préstamo interbibliotecario, fotodocumentación, peticiones directas a los usuarios, así como con fines de conservación.

Además la ley, siguiendo el ejemplo de la legislación de otros países desarrollados permite la copia siempre que sea con fines privados y no de lucro.

Para resarcir a los autores y productores de este uso se establece que las empresas fabricantes y los importadores de equipos de reproducción y soportes de grabación paguen un canon a las llamadas sociedades de gestión. El problema hasta la fecha, ha sido conseguir por una parte, que las empresas paguen el canon, ya que han buscado subterfugios para no hacerlo y por otra, controlar las copisterías.

Sin embargo tengo noticia de que la sociedad de gestión Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos) pretende conseguir cantidades para resarcirse de las copias que se hacen en las bibliotecas. ¿Es eso cierto?

-Efectivamente, hubo un mal precedente por parte del Ministerio de Cultura y creo que también por parte de la Biblioteca Nacional, y se le entregaron cantidades compensatorias no establecidas por la ley, y esto ha dado como resultado que la sociedad gestora se dirija a las Comunidades Autónomas pidiendo un trato semejante en sus presupuestos. No parece justo si tenemos en cuenta que las copias que se realizan en las bibliotecas están plenamente autorizadas en el artículo 37 de la ley y que, además, las máquinas que allí se utilizan ya van incluidas en el pago del canon. No hay porque pagar el canon dos veces, y mucho menos de los exiguos presupuestos de las bibliotecas públicas.

¿No piensas que la reprografía que se lleva a cabo en las bibliotecas puede lesionar los intereses económicos de los autores españoles?

-En absoluto. Habría que realizar un estudio serio de qué es lo que se fotocopia en las bibliotecas y quedaría en evidencia que nunca la obra de autores vivos y menos aún de obras literarias.

Los autores harían bien en no dejarse engañar por cortinas de humo y tener claro dónde y ante quién deben plantear sus justas reivindicaciones, logrando establecer contratos claros y logrando un control de las tiradas. Ahí está su problema, no en el uso que se haga de sus libros en las bibliotecas públicas.

Se da el contrasentido de que en un país como España con una infraestructura de lectura pública pobrísima y una inversión pública en libros penosa, se reivindica el pago de un canon por el préstamo de los libros en las bibliotecas públicas, canon que debe salir del mismo escaso presupuesto.

Es importante que bibliotecarios y autores nos unamos para exigir fuertes inversiones en libros para las bibliotecas públicas, en lugar de penalizar su uso. Copiar, sin más, los sistemas que algunos países de gran desarrollo bibliotecario han implantado  como indicadores para sufragar los gastos sociales de los autores es un error. Antes hay que conocer y analizar la realidad en la que nos movemos y, sobre todo, buscar alternativas socialmente más progresistas tanto para los ciudadanos como para los autores.

Alicia Girón. Hemeroteca Nacional. Magdalena 10. 28012 Madrid.

Tel.: +34-1-539 58 47; fax: 530 86 34

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